Mi experiencia en un jardín comunitario

Construir un jardín comunitario

Escrito por Leslie EliCo
​Hay días que te reconcilian por completo con la ciudad. Una de ellas fue, sin duda, la serie de llamados en los que nos reunimos en el Bosque de Chapultepec para darle forma a un espacio muy especial: un jardín polinizador urbano comunitario

​De la mano de la FES Iztacala, CCA Chapultepec y de un equipo increíble de personas apasionadas vecinas, cambiamos la rutina de 5 fines de semana por palas, composta y tierra entre las manos. Nuestra misión era sencilla en papel, pero entrañable en la práctica: transformar un espacio urbano en un verdadero oasis para colibríes, abejas, mariposas, escarabajos y polinizadores poco conocidos.

la maqueta del diseño del jardín comunitario

​Pasar horas con las manos en la tierra, retirando especies invasoras, preparando el suelo y sembrando vegetación nativa como cosmos, salvias, tepozanes y dalias, te conecta con la ciudad y el bosque de una manera única. No se trata solo de plantar por plantar; hay una magia muy profunda en maquetar, seleccionar especies que pertenecen históricamente a nuestro suelo y saber que les estás devolviendo su hogar y alimento a especies nativas.

​Lo más bonito de estas jornadas no es solo el resultado visible, sino todo lo que se siente en el camino:

  • ​La satisfacción de la tierra: Terminar el día con el cuerpo cansado pero el corazón lleno, sabiendo que cada brote en la tierra es una promesa de vida para miles de insectos y aves que cruzan la Ciudad de México.
  • ​Hacer comunidad desde el cora: Compartir la jornada con personas que, sin esperar nada a cambio más que ver florecer nuestro jardín comunitario, entregan su energía y su tiempo con una sonrisa.
  • ​Ver la magia ocurrir en tiempo real: No hay regalo más grande que ver acercarse a las primeras abejas y mariposas a curiosear entre los cosmos recién plantados. En ese instante entiendes que el esfuerzo valió cada mal-di-to segundo, a ese momento lo llamo “felicidad”.

​A veces pensamos que para regresarle un poquito al planeta necesitamos grandes discursos, cuando en realidad basta con un metro cuadrado de tierra, plantas nativas, voluntad y trabajo en equipo. Chapultepec hoy tiene un jardín comunitario más vivo, más verde, más local gracias a la alianza entre personas con una oportunidad y sueños y me llena el cora haber sido parte de esa huella verde.

​Ojalá nos permitamos más seguido pausar el ritmo de la ciudad para tocar la tierra, sembrar futuro y recordar lo bonito que se siente cuidar los espacios que nos rodean, ya sea participando en una jornada en Chapultepec o en el Ajusco, o transformando la jardinera del edificio y los camellones de nuestras calles, cada pequeño rincón puede ser un jardín comunitario.

Leslie Elico