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Emergencia climática: 4 tips para no caer en ecoansiedad

Todas y todos hemos visto esas imágenes de la emergencia climática, desgarradoras, aunque precisas, de osos polares sin hielo, selvas deforestadas y océanos llenos de plástico. Son devastadoras y trágicas, un verdadero despertar para muchos sobre qué estamos haciendo con nuestro entorno y cómo nuestras acciones repercuten en el planeta.

La crisis climática tiene que ser afrontada y no podemos pretender que los problemas no existen, o endulzar la situación. La emergencia climática es una realidad que necesitamos enfrentar y que suena todas las alarmas. No es de extrañar que los estudios hayan estado mostrando desde hace tiempo que esto representa una amenaza para la salud mental. A este sentimiento se le conoce como ecoansiedad.

Sin embargo, el uso exclusivo de un enfoque de avergonzar o regañar hace que muchas personas prefieran cerrarse y hacer caso omiso. Se sienten impotentes y asustados, lo que no conduce a mucha acción.

Entonces, ¿cómo abordamos temas realmente importantes como estos y hablamos sin traumatizarnos?

¿Cómo mantener la esperanza en medio de la emergencia climática?

La esperanza no siempre es fácil de mantener cuando constantemente estamos bombardeados con malas noticias y enfrentamos una emergencia climática creciente. Ya sea que nosotros mismos seamos directamente afectados o no, los impactos de nuestras acciones en el aumento de las temperaturas globales y los patrones son cada vez más evidentes, y cada día parece que escuchamos más sobre los impactos negativos de la acción humana.

La esperanza es importante para la acción y el cambio de comportamiento. Una falta de esperanza puede llevar a la desesperación y sentimientos de desaliento y depresión. Y desafortunadamente, las emociones negativas de tristeza e ira a menudo pueden llevar a una falta de acción, o a rendirse. Esto es lo contrario de lo que necesitamos.

1.Información equilibrada y educación continua

Para ser claros, la esperanza no se trata de un optimismo equivocado. Se trata de encontrar un núcleo de positividad dentro de nuestra visión y mantener la idea de que podemos forjar un futuro mejor para todos en armonía con el mundo natural. Es importante enfrentar la verdad, sin simplemente enfocarnos en lo negativo.

Mantenerse informado sobre el cambio climático y sus implicaciones es esencial, pero también es importante buscar una perspectiva equilibrada. Esto implica no solo comprender los desafíos y las amenazas de la emergencia climática, sino también estar al tanto de las soluciones innovadoras y los avances positivos en la acción climática. La educación continua sobre el tema puede ayudar a fortalecer la comprensión y la resiliencia ante la incertidumbre.

Mantener la esperanza implica asegurarse de que no solo estamos viendo las malas noticias. No debemos evitar comprender la verdad y no debemos cerrar los ojos a la realidad de nuestra situación. Pero también debemos evitar mirar solo el lado negativo.

Buscar lo positivo. Cuando sesgamos la recopilación de información hacia lo negativo, a menudo tenemos tendencia a evitar las buenas noticias. Podemos pasar por alto historias positivas en la narrativa negativa más amplia.

reciclaje

La narrativa, o la narración de historias, es importante cuando se trata de promover un equilibrio saludable en nuestra perspectiva. Reconocer el sesgo que proviene de ciertas narrativas puede ayudarnos a ver las cosas de una manera más equilibrada y clara.

Al buscar buenas noticias, debemos recordar que tanto los medios de comunicación convencionales como las fuentes de noticias alternativas a menudo tienen una agenda. Y que la mayoría de los medios informan más malas noticias que buenas. A veces, mantener la esperanza puede implicar tomar un descanso, desconectarse por un tiempo y apartarse de los ciclos de noticias negativas de vez en cuando.

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2. No te quedes de brazos cruzados: actua

Si escuchamos, pronto podemos darnos cuenta de que en todo el mundo, muchas personas están actuando silenciosamente, produciendo sus propias historias de buenas noticias, grandes y pequeñas. De otras personas y del mundo natural que nos rodea, podemos aprender lecciones importantes en resiliencia y fortaleza que nos permiten vivir con esperanza la mayor parte del tiempo. Podemos aprender a mirar y escuchar y buscar las historias de buenas noticias en el ruido.

Desde tu casa o tu trabajo, puedes adoptar hábitos sostenibles para actuar en contra de la emergencia climática como: preparar composta con tus residuos, cuidar el agua, separar y reciclar, reducir tu huella hídrica y más.

Los problemas a los que nos enfrentamos tienen su origen en la humanidad. Pero la esperanza también reside en la humanidad. Tomar acción nos ayudará a resolver problemas y también a contagiar a más personas.

3. Forjar conexiones ante la emergencia climática

La crisis climática es un desafío global que requiere una respuesta colectiva. Puede ser más fácil mantener la esperanza y reducir la ansiedad si recordamos que no estamos solos. Las conexiones forjadas con otros a menudo pueden ayudarnos a recordar que no necesitamos tomar acción en solitario.

La conexión y la cooperación nos ayudan a sobrellevar la emergencia climática, y aumentar la resiliencia personal, nuestra capacidad para no caer en la desesperanza, puede ayudarnos a asegurarnos de que reconocemos las pequeñas victorias, así como contratiempos y ver lo positivo en cualquier situación. Participar en actividades de acción climática local, unirse a grupos de activismo ambiental o simplemente tener conversaciones significativas con amigos y familiares pueden fortalecer el espíritu de comunidad y fomentar la esperanza compartida.

4.Cultivo de la resiliencia emocional

Cultivar la resiliencia emocional es esencial para mantener la esperanza y la fortaleza mental en medio de la adversidad que representa la crisis climática. La resiliencia emocional implica desarrollar habilidades y estrategias para manejar el estrés, la ansiedad y el miedo que pueden surgir al enfrentar la magnitud de los desafíos ambientales.

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Una parte importante de la resiliencia emocional es el autocuidado. Esto incluye prácticas como la meditación, que puede ayudar a calmar la mente ante la emergencia climática y reducir la ansiedad. La meditación, cuando se practica regularmente, puede fomentar la claridad mental y la capacidad de mantener la calma en situaciones estresantes. Asimismo, el ejercicio regular es una forma efectiva de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, ya que la actividad física libera endorfinas, conocidas como las “hormonas de la felicidad”.

Además, pasar tiempo al aire libre en entornos naturales puede ser terapéutico y restaurador. La conexión con la naturaleza puede ayudar a mantener una perspectiva equilibrada y recordar la belleza y la resiliencia del mundo natural. Involucrarse en actividades al aire libre, como caminar, hacer senderismo o simplemente disfrutar de la tranquilidad de un parque, puede ser una forma efectiva de aliviar el estrés y recargar energías.

Otra estrategia importante para cultivar la resiliencia emocional es la práctica de la gratitud y el enfoque en aspectos positivos de la vida. Reconocer y apreciar las pequeñas cosas buenas que ocurren cada día puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos del bombardeo constante de noticias alarmantes sobre el medio ambiente. Mantener un diario de gratitud o simplemente tomar unos minutos cada día para reflexionar sobre las cosas por las que se siente agradecido puede promover un sentido de bienestar y esperanza.