Hablar de energías renovable y transición energética no significa solamente dejar de extraer carbón. También implica preguntarse qué pasará con las comunidades, los empleos y las economías locales que durante décadas han dependido de esta actividad. En el Cesar, Colombia, esa pregunta es especialmente importante: mientras el mundo avanza hacia una economía menos dependiente de los combustibles fósiles, una región entera enfrenta el reto de imaginar cómo será su futuro cuando el carbón deje de ser su principal motor económico.
En este artículo de Climate Tracker, por Camilo Andrés Garzón y Daniel Santiago González Muñoz conoceremos qué ha pasado con esta promesa de transformación y cómo la han vivido las comunidades, comerciantes, extrabajadores mineros y autoridades locales de la región. El texto analiza los avances, las dificultades y las deudas que persisten en el camino hacia una economía que pueda dejar atrás su dependencia del carbón.
En 2022, el gobierno de Gustavo Petro planteó una respuesta: transformar el llamado “Corredor minero” en un “Corredor para la Vida”, con nuevas oportunidades económicas y una transición que permitiera a los municipios prepararse para el cierre progresivo de las minas. Cuatro años después, la pregunta es inevitable: ¿qué tanto de aquella promesa se convirtió en cambios reales para quienes viven en la región?
Durante cuatro años, el Gobierno de Petro intentó promover un “Corredor por la vida” en una región del norte del país que depende de la explotación de carbón y que ha sido conocido como el “Corredor minero” del departamento del Cesar. La propuesta pretendía hacer una transformación económica que preparara a la región ante la salida del carbón. Pero hoy muchas personas de los cinco municipios involucrados piensan que la propuesta se quedó en ideas sin transformaciones reales.
En diciembre de ese año, el gobierno de Gustavo Petro invitó a más de 200 líderes sociales y ambientales de los municipios de La Jagua de Ibirico, Codazzi y Chiriguaná, que hacen parte del conocido “corredor minero”, en el departamento del Cesar, para proponerles un cambio de nombre y llevarles la promesa de una transformación económica profunda.
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El gobierno colombiano propuso que este se llamara un “Corredor de la Vida”, con la noción de que es posible evitar que el cierre progresivo de otras minas dejara a la región con desempleo masivo y deterioro económico.
El periodista Camilo Garzón, de La Silla Vacía, viajó a estos municipios para entender, de la mano de comerciantes, extrabajadores mineros, funcionarios del nivel local y el gobierno nacional; cuáles han sido las transformaciones que cuatro años después logró la promesa del “Corredor de la Vida”. Una evaluación que deja un saldo que, para muchos, fue más de buenas ideas que de transformaciones reales.
“En estos dos años y medio que llevo yo en el gobierno, nosotros nos reunimos más de quince veces, y siempre lo mismo: ideas, ideas, ideas. Pero ya cuando las llevamos al tema fiscal, hasta ahí llegaba todo”, dijo Marlon Molina, secretario de planeación en la Alcaldía de Codazzi, en el Cesar, y una de las voces de esta historia.
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Su voz resume gran parte del sentimiento generalizado que existe en la región. Acá está el reportaje completo:
Cuatro años de la promesa del “Corredor para la Vida” en el Cesar
Este contenido fue producido con el apoyo de Climate Tracker América Latina y el Natural Resource Governance Institute (NRGI) de Colombia.

